OREMOS PARA QUE EL SANTO PADRE CONSAGRE RUSIA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, TAL Y COMO LO PIDIÓ LA SANTÍSIMA VIRGEN EN FÁTIMA

Monseñor Marcel Lefebvre

"... sin ninguna rebelión ni amargura ni resentimiento, proseguiremos nuestra obra a la luz del Magisterio de siempre convencidos de que no podemos rendir mayor servicio a la Iglesia, al Papa y a las generaciones futuras. Y seguiremos rezando para que la Roma actual infestada de modernismo llegue a ser otra vez la Roma Católica..."

Ramiro de Maeztu

"Venid con nosotros, porque aquí, a nuestro lado, está el campo del honor y del sacrificio; nosotros somos la cuesta arriba, y en lo alto de la cuesta está el Calvario, y en lo más alto del Calvario, está la Cruz."

"Vosotros no sabéis por qué me matáis, pero yo sí sé por lo que muero, para que vuestros hijos sean mejores que vosotros"

jueves, 24 de junio de 2010

EN MARZO PASADO, DECENAS DE CRISTIANOS HAN SIDO EXPLUSADOS DE MARRUECOS, POR "PERTURBAR LA FE DE LOS MULSUMANES"


¿Se recrudece la situación de los cristianos en Marruecos?... En el mes de marzo pasado se encendieron las alarmas porque decenas de cristianos fueron expulsamos del reino alauita por "perturbar la fe de los musulmanes".

Entre los expulsamos se encuentra un religioso franciscano de nacionalidad egipcia, el P. Rami Zaki. Su detención tuvo lugar durante la Cumbre que la Unión Europea y Marruecos celebraban ese fin de semana en la ciudad española de Granada. Coincidió también con la estancia de su obispo en España, Monseñor Agrelo, obispo de la diócesis de Tánger, quien cree que en esta diócesis "nunca había sudo expulsado nadie por motivos religiosos". Según Monseñor Agrelo entre los más de cuatro millones de habitantes de la diócesis no debe haber más de 2000 o 2500 católicos. Y afirma que no es posible tener un censo de esta comunidad, pues "sólo los musulmanes pueden ser marroquíes".

Ni el obispo ni el nuncio apostólico, Monseñor Antonio Sozzo, han debido recibir ninguna explicación oficial sobre la expulsión del sacerdote franciscano ni de otros misioneros, la mayoría evangélicos. Todos están acusados de "perturbar la fe de los musulmanes", delito de proselitismo, castigado en la ley marroquí con una pena de seis meses a tres años de prisión, que no ha sido aplicada por haberse procedido a la expulsión. Ciertamente esta medida es menos drástica que las violentas persecuciones que los cristianos sufren cada día en otros países de confesión musulmana, pero malo es que en países como el de Marruecos, hasta ahora de mayor tolerancia, comiencen a darse estos hechos.

(Esta es la tolerancia que practican nuestros hermanos los musulmanes con nosotros)

jueves, 17 de junio de 2010

UNA EXCOMUNIÓN INVÁLIDA, UN CISMA INEXISTENTE, II



EL MÉRITO DE MONS. LEFEBVRE

Creando el vacío alrededor de Monseñor Lefebvre con una excomunión totalmente arbitraria, porque el antiguo prelado había obrado en evidente estado de necesidad y sin ninguna intención cismática, las autoridades del Vaticano pensaban tal vez haber logrado disolver el bastión de fidelidad al dogma presentado por la Fraternidad San Pío X. Si este pensamiento ha existido, ha sido desmentido por los hechos. No obstante las dificultades materiales de todo género, la Fraternidad cuenta hoy con alrededor de 350 sacerdotes, de los cuales 100 son franceses. Está viva y floreciente, y mantiene sus cinco seminarios diseminados por el mundo. Agradecemos vivamente al Señor.
Hace muchos años, en una entrevista, el Cardenal Ratzinger manifestó asombro por la solidez y la perseverancia de la Fraternidad. Él estará tal vez todavía más sorprendido de saber que hace tres años, un eminente científico – aprobado por los profesores de la Universidad Gregoriana – consideraba como jurídicamente inválidas tanto la excomunión declarada a Monseñor Lefebvre como la imputación de cisma que se le hace. El tiempo, como se dice, es honesto...
Los católicos fieles al dogma saben que pueden tener en las iglesias y capillas de la Fraternidad, la verdadera Misa católica (la “Misa de siempre”, porque su rito se remonta a los primeros siglos del Cristianismo), con – en consecuencia – un grande e inestimable beneficio para sus almas, sin estar obligados a reconocer, contra su conciencia “la legitimidad y la corrección doctrinal” del misal promulgado por Pablo VI, lo que al contrario les pasa a los que frecuentan la Misa Tridentina concedida por el indulto de Juan Pablo II, indulto en el cual se encuentra precisamente formulada esta condición de reconocimiento. El cual, siendo implícito, es peligroso para la salvación de las almas puesto que la “corrección doctrinal” de la misa de Pablo VI es, como se ha visto, extremadamente dudosa.
No sabemos si la falta de corrección doctrinal es tal que permite considerar como a priori inválido el nuevo rito. No tenemos la autoridad para pronunciar un juicio definitivo y dirimente en la materia. Sabemos, sin embargo, que si nos atenemos a la salvación de nuestra alma debemos evitar el nuevo rito a cualquier costo. Y sabemos que debemos el beneficio inestimable de poder frecuentar la Santa Misa verdaderamente católica, a la lucha muy meritoria y tenaz por la defensa del dogma de la fe, emprendida en su momento por Monseñor Lefebvre y Monseñor de Castro Mayer (los dos únicos obispos que lo han defendido abiertamente) y por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X fundada por Monseñor Lefebvre. Agradecemos por esto a Dios Todopoderoso y esperamos con una fe inalterable en la obra de Dios, el día en que la Santa Sede, vuelta a la sana doctrina de siempre, pondrá en claro la injusticia de las condenas infligidas en la hora de las tinieblas.
Mientras tanto agradecemos también al Señor por habernos salvado de las seducciones intentadas por la autoridad formalmente legítima para recuperar al “rebaño” que se obstina en preferir la verdadera Misa católica a la de Pablo VI. Nos referimos al Motu Proprio Ecclesia Dei adflicta, promulgado por el actual Papa con ocasión de la excomunión inválidamente declarada contra Monseñor Lefebvre.El décimo aniversario de este documento ha sido también objeto de declaraciones triunfalistas por parte de algunos, con declaraciones casi triunfalistas. Según estos, el éxito de las “comunidades Ecclesia Dei”, constituidas de acuerdo con las directivas y promesas contenidas en el motu Proprio del Papa, resultaría del hecho de haber quitado a la Fraternidad San Pío X, diez sacerdotes y veinte seminaristas en 1988 y, (dicen ellos) “quince sacerdotes y seminaristas” hace algún tiempo. En suma: alrededor de una quincena de sacerdotes y una treintena de seminaristas en un período de diez años. Enorgullecerse de estas cifras es no tener sentido del ridículo. Por lo demás, el cardenal Gagnon, después de haber visitado la Fraternidad en 1987 y encontrar todo en orden, ¿no había previsto que “el 80 % de los fieles dejarían la Fraternidad de Monseñor Lefebvre en el caso de consagraciones ilícitas”?.
Por el contrario, la Fraternidad ha resistido con perdidas mínimas. Se mantiene bien desde hace diez años, gracias a Dios, y pese a la competencia de las “comunidades Ecclesia Dei”.


LA ILUSIÓN DE "ECCLESIA DEI". EL MOTU PROPRIO "ECCLESIA DEI ADFLICTA"

Pero, ¿por qué decimos que ese “motu proprio” ha dado vida a una ilusión? Consideremos atentamente los hechos. Promulgado el 2 de julio de 1988, como comentario de la excomunión de Monseñor Lefebvre que acababa de ser declarada, el documento advertía a todos aquellos que hasta ese momento “se habían apegado, del modo que fuese, al movimiento creado por Monseñor Lefebvre”, que se dieran cuenta de su deber de no sostener en manera alguna dicho “movimiento”. Al mismo tiempo, les tendía la mano; ¿cómo?
En el párrafo 5 del documento, el Papa manifestaba su voluntad – a la cual pedía asociarse a los Obispos y todos aquellos que estaban investidos de ministerio pastoral en la Iglesia – según la cual fuera facilitada la “comunión eclesial”, gracias a medidas capaces de garantizar el respeto de sus “justas aspiraciones”, a los fieles “que se sienten ligados a formas litúrgicas y disciplinarias anteriores dentro de la tradición latina”. El Papa establecía, en el párrafo 6, la creación de una Comisión presidida por un Cardenal (Comisión “Eclessia Dei”) y compuesta por miembros de la Curia, encargada de colaborar con los órganos competentes y los medios interesados para facilitar la “plena comunión eclesial” de los sacerdotes, seminaristas, comunidades religiosas e individuos hasta entonces ligados a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, que desearan quedar unidos al Sucesor de Pedro, “conservando su tradición espiritual y litúrgica, a la luz del protocolo firmado el 5 de mayo de 1988 por el Cardenal Ratzinger y Monseñor Lefebvre”.
Este famoso protocolo de acuerdo del 5 de mayo de 1988, que luego no entró en vigencia, constituía por consiguiente, la base jurídica para organizar lo que se llamaría las “Comunidades Ecclesia Dei”, es decir, las “comunidades” (en general sociedades de vida apostólica) compuestas inicialmente por desertores de la Fraternidad San Pío X, a los cuales era reconocido el privilegio de celebrar la Misa llamada de San Pío V y de mantener las “formas litúrgicas y disciplinarias precedentes”. Entre las primeras y más conocidas “comunidades”, está la Abadía benedictina de Santa Magdalena de Barroux y la “Fraternidad San Pedro”. Según fuentes de la Fraternidad San Pío X, la autonomía reconocida a esas instituciones es, de todas maneras, más bien limitada en diversos aspectos. Recordamos aquí un punto importante: en el protocolo de acuerdo del 5 de mayo, la Santa Sede reconocía la “utilidad” del nombramiento de un Obispo “miembro de la Fraternidad San Pío X”. Esto significaba que en principio era aceptada la consagración de un Obispo fiel a la Tradición. Habiendo mantenido el protocolo de acuerdo como base para el reconocimiento de las “Comunidades Ecclesia Dei”, esta promesa oficial, hecha en aquel entonces pesa todavía sobre la Santa Sede: la consagración mencionada más arriba, debería haber tenido lugar para esas Comunidades, pero hasta hoy no se le ha visto ni la sombra: la promesa no ha sido mantenida.

UN INDULTO GRÁVEMENTE CONDICIONADO, Y SIN RAZÓN DE SER


Volvamos ahora al texto del “Motu proprio”. Concluyendo sus instrucciones, el Papa afirmaba que era necesario respetar el “deseo espiritual” de los fieles “que se sienten ligados a la liturgia latina, aplicando de manera amplia y generosa las directivas adoptadas en su tiempo por la Sede Apostólica para el uso del misal romano según la edición típica de 1962”.¿A qué se refería el Papa? Al famoso indulto Quattor abhinc annos promulgado el 3/10/1984 por la Congregación para el Culto Divino y que ya hemos citado, el cual establecía para los sacerdotes y fieles que lo hubieran pedido a su Obispo, la posibilidad de recibir el privilegio de celebrar la Misa tridentina y asistir a ella. Naturalmente, la concesión del privilegio estaba subordinada a condiciones, entre ellas: que los peticionantes acepten “la legitimidad y la rectitud doctrinal del misal romano promulgado en 1970 por el Pontífice Romano Pablo VI”, que esta celebración tenga lugar “solamente para la utilidad de quien la reclamaba”, y en los lugares de culto y condiciones establecidas por el Obispo. Las iglesias parroquiales estaban excluidas de la concesión del privilegio, excepto en casos extraordinarios.
El ejercicio de ese privilegio estaba pues sometido a notables limitaciones, e inmediatamente los Obispos se mostraron más bien sordos a las peticiones de los fieles. Hay que agregar que los fieles unidos a la Tradición continuaban frecuentando en gran número las Misas celebradas por la Fraternidad San Pío X. Entonces el Papa forma una comisión de ocho cardenales de Curia, encargada de examinar la situación y preparar las “normas” que establecieran una nueva reglamentación del Indulto, válida para toda la Iglesia. Sin embargo, esas normas jamás fueron promulgadas.
El concepto más importante expresado en esta circunstancia por esa comisión cardenalicia puede ser, como se sabe, la cuestión de la supresión o no, por parte de Pablo VI, de la Misa tridentina; según dichos cardenales, Pablo VI no la suprimió formalmente nunca, y por consiguiente, “ningún Obispo tiene el derecho de impedir a un sacerdote católico celebrar la Misa tridentina”.
Esta opinión, que parece canónicamente inatacable, vacía de significación, sin quererlo, el propio Indulto. De hecho, si la Misa tridentina no fue nunca formalmente suprimida, y por lo tanto continúa existiendo como liturgia perfectamente válida de la Santa Iglesia, celebrarla y asistir a ella es un derecho, no un privilegio, y el indulto de Juan Pablo II que la concede como privilegio, es canónicamente superfluo.


LA RESISTENCIA PASIVA DE LOS OBISPOS Y LA INTERPRETACIÓN DE LA SANTA SEDE

Sea como fuere, la invitación dirigida a los Obispos por el Papa, de ser “generosos” para acordar el permiso de la Misa tridentina, no ha sido escuchada. He aquí un dato de hecho inatacable, que resulta, entre otros, con extrema claridad del voluminoso libro de la Encuesta citada, nota 9, los Obispos hacen oídos sordos. Al mismo tiempo, la demanda de esta Misa [tridentina] parece aumentar, tal vez porque los fieles tienen bastante de la “anarquía litúrgica” que, a causa de la Misa de Pablo VI, reina en casi todas las parroquias, especialmente en Francia, y no sólo en Francia (la anarquía es cada vez más universal pero con grados e intensidad variable).
No obstante, la actitud de los Obispos contradice sólo en apariencia a la de la Santa Sede. De hecho, ésta ha hecho promesas que luego no ha mantenido (por ejemplo, en el caso del nombramiento de un Obispo “tradicionalista”). Ella ha instituido la Comisión cardenalicia antes mencionada pero sus normas, válidas para toda la Iglesia y que contienen una nueva reglamentación, nunca fueron promulgadas. Y esto no es todo. Monseñor Giovanni Battista Re (sustituto de la primera sección de asuntos generales de la Secretaría de Estado) respondía el 17. 01. 1994 al Presidente de Una Voce – que el 13.10.1993 pedía al Papa quisiera autorizar libremente en toda la Iglesia la Misa y los sacramentos según el antiguo rito, para soslayar así la resistencia pasiva de los Obispos –, que Ecclesia Dei había permitido la utilización del Misal Romano “en ciertas condiciones. Las diversas disposiciones tomadas después de 1984 tendían a facilitar la vida eclesial de algún número de fieles sin perpetuar por ellos las formas litúrgicas anteriores. La ley universal es la de usar el rito renovado luego del Concilio, por lo que la utilización del rito anterior debe ser entendido como un privilegio que tiene un carácter excepcional”.
El objetivo de Ecclesia Dei era pues, solamente “facilitar la vida eclesial” a los fieles unidos a la Tradición pero no se deseaba “hacer eterno” el antiguo rito. ¿Qué significa esta expresión? Que el antiguo rito era tolerado provisoriamente para no ofender la sensibilidad de algunos fieles pero que no se podía considerar como un rito destinado a durar. La conclusión de la carta era extremadamente clara sobre este punto: después de haber rendido un homenaje formal a la “salvaguarda de valores que constituyen un patrimonio precioso para la tradición litúrgica de la Iglesia”, el sustituto continuaba afirmando con gran claridad que “el primer deber de todos los fieles es acoger y profundizar las riquezas de los valores que se encuentran en la liturgia en vigencia, y hacerlo en espíritu de fe y de obediencia al Magisterio, evitando toda tensión perjudicial para la comunión eclesial. El Santo Padre desea que vuestra Asociación contribuya a este objetivo”.


UN "PARENTESIS DE TOLERANCIA"

El texto de Monseñor Re puede ser entendido sin duda alguna como una interpretación auténtica del Motu proprio Ecclesia Dei. Éste no ha entendido de ninguna manera restablecer el antiguo rito, y aún menos en un plano de paridad con el nuevo. Se ha tratado sólo de un gesto “pastoral” del Papa, como una consideración hacia la “sensibilidad” de algunos fieles anclados en el pasado. Un “paréntesis de tolerancia” que no apunta absolutamente a “hacer perenne” el rito tradicional en la liturgia oficial de la santa Iglesia. Los fieles deben, al contrario, saber que su deber es seguir el nuevo rito ya que es y permanece la voluntad del Papa.
La importancia de esa carta, de esa interpretación oficial del Motu proprio, está confirmada por el hecho de que los Obispos la citan con frecuencia, rehusando otorgar la Misa con Indulto. Desde el punto de vista de la jerarquía actual, la misa tridentina con indulto no sería, pues, otra cosa que un paréntesis destinado a ser cerrado algún día. Es por ello que decimos que Ecclesia Dei es una ilusión en la que han caído todos aquellos que esperaban que el Papa actual quisiera efectivamente restablecer el rito tradicional de la Santa Misa en el mismo nivel de dignidad que el nuevo.
Pero el día de un brusco despertar se acerca. Para demostrarlo, según nosotros, basta ver las demandas que ha hecho llegar a las “Comunidades Ecclesia Dei”, Monseñor Perl, secretario de la Comisión Ecclesia Dei, en un documento que date del verano de 1998, tal vez para celebrar el décimo aniversario de esta Comisión. Monseñor Perl pide que, en las Misas tridentinas celebradas con Indulto, el oficiante en lo sucesivo esté sentado durante la lectura de la Epístola; que el Prólogo del Evangelio de San Juan sea suprimido; que se empiecen a recitar durante la Misa las “plegarias universales”.
He aquí una tentativa impresionante de mutilar el rito tridentino y de contaminarlo con el de Pablo VI. De hecho, ¿por qué el sacerdote debería estar sentado mientras se lee la Epístola? ¿Cuándo se ha visto este tipo de cosas? ¡Es el sacerdote – presidente de la misa protestante del “Novus Ordo” quien se queda sentado mientras que laicos de variado tipo (matronas, jovencitas, boy-scouts, padres de familia, etc.) leen los extractos del Antiguo y Nuevo Testamento insertados en la “liturgia de la palabra” y casi siempre de una manera capaz de indignar hasta los mismos muros de la Iglesia! Pidiendo al oficiante de la Misa tridentina quedarse él también sentado durante esas lecturas mientras ellas son hechas por laicos de pie, es evidente que se pide, sin decirlo, la presencia de algún otro, diferente del oficiante, para hacerlas. ¿Un laico? ¿Una mujer? ¿Una religiosa?
¿Y por qué se quiere hacer esto a la lectura del Prólogo del Evangelio de San Juan? Se trata de un texto para nada ecuménico. En efecto: 1) reafirma la naturaleza divina de Cristo; 2) recuerda que el mundo y los de “su casa” – es decir, los judíos – “no le recibieron”; recuerda que el mundo es enemigo de Cristo (razón por la cual debe ser convertido), y también recuerda el pecado de los judíos contra el Espíritu Santo, cosa que los judíos no desean recordar; 3) proclama a los cristianos superiores a los hijos de Abraham porque son elegidos “hijos de Dios”, gracias a la fe en Cristo.
La supuesta “plegaria universal”, en fin, es una oración concebida según diversas fórmulas, por medio de las cuales se introduce explícitamente en la Misa el espíritu “ecuménico” como lo entiende la “Iglesia conciliar” surgida del Vaticano II.
La Circular de Monseñor Perl demuestra que la Santa Sede ha decidido acortar los tiempos: el recreo terminó. Se anuncian tiempos duros para las “Comunidades Ecclesia Dei” (salvo compromisos ulteriores). Sus superiores intentarán resistir y defender la Misa de siempre de recortes y contaminaciones. Pero ¿lo lograrán? Y ¿hasta cuándo? Hubieran hecho mejor en no dejarse seducir hace diez años y escuchar a aquellos que, código canónico en mano, objetaban desde el principio la manifiesta invalidez de esas contaminaciones, cuya hipótesis hace ahora la propia Universidad Gregoriana (ver el §2 de este estudio y el 3.11).
Esperamos que el trabajo aporte una contribución a la verdad, de manera de colaborar, con la ayuda de Dios, a esclarecer la nube de embustes y malas interpretaciones que rodea aún la figura y la obra de Monseñor Lefebvre. (Continuará)

sábado, 12 de junio de 2010

TRADUCCIÓN DE LA CARTA DE UN IMÁN A SUS FIELES



DEBILITANDO A ESPAÑA

Traducción del Comunicado Oficial de HUKFHAS AL HIRAHZ.

Debilitando a España debilitaremos a Europa.España es el país más débil de la Unión Europea. Los españoles son muy dados a la holgazanería y se entregan a todo vicio con prontitud.

La juventud española actual, ya sean hombres o mujeres, son débiles ante la droga y ante la fornicación. Sus mujeres se entregan con facilidad y ellos son adictos a toda clase de vicio.

Ya ni siquiera sienten ánimos patriotas porque hasta sus militares han de ser reclutados en otros países. Ante este panorama tan propicio para nuestros fines es aconsejable insistir en su debilitamiento, bien con la droga que consumen con facilidad y otros vicios denigrantes.

Un vicioso en nuestras manos es el mejor aliado. La droga ha de entrar en España todavía con mayor facilidad y ha de rebajarse de precio para que su consumo sea mayor. A mayor consumo más debilitamiento y a mayor debilitamiento mayor entrega al carecer de la fuerza necesaria para defender sus posesiones.

Hemos de penetrar en esa sociedad caduca, estéril y viciosa pero sin contaminarnos. Nuestros jóvenes no han de caer en la tentación de la hembra española fornicadora.

Hemos de controlarlos para que su moral no se vea resentida por esas viciosas mujeres tan entregadas al pecado. Nuestros jóvenes que llegan a España han de fortalecerse todavía más ante la flaqueza moral y corporal de los españoles y sentir su orgullo de superiores, y nuestro control ha de ser preciso e insistente para que no caduquen.

La enfermedad de todo tipo moral que tiene sumida a esa sociedad débil española es campo propicio para nuestros intereses. Una vez España en nuestras manos la penetración a Europa será más fácil.

España no es ni más ni menos para nosotros que la puerta que se nos abrirá con facilidad. Insistamos en despersonalizar a esa juventud viciosa y consumista dándole lo que quiere y al mejor precio cuando no de regalo.

Esa es nuestra labor y a ella nos entregaremos con todas las fuerzas de nuestro espíritu.

Adelante, hermanos.

Los que ya están dentro y trabajando que perseveren por el bien de nuestra lucha. Los que van llegando que insistan en la labor realizada y que la refuercen y prolonguen."

jueves, 10 de junio de 2010

PARA REFLEXIONAR


Abril, 2010

Querido hermano y hermana periodista:

Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.
Me da un gran dolor por el profundo mal que personas que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.

Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.

¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños...

No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio.

Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a cero positivos… o sobre todo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.

No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región…Ninguno pasa los 40 años.

No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.

La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…

Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.
Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza.
Eso lo hará noble en su profesión.

En Cristo,

P. Martín Lasarte S.D.B.


NO PIDAS A DIOS QUE GUÍE TUS PASOS SI NO TIENES LA INTENCIÓN DE MOVER TUS PIES...

miércoles, 9 de junio de 2010

13 DE JUNIO, SAN ANTONIO DE PADUA


SAN ANTONIO RECUPERA EL LIBRO DE LOS SALMOS

Había compuesto este Taumaturgo los "Sermones" o las Exposición de los Salmos con 278 paráfrasis verdaderamente sublimes y que reconoce por auténticos el estudio de la revista "Antonianum", de Roma, el número de 1931. Este libro o Salterio de su uso, con estensas glosas y bellos conmentarios, escrito en pergamino, y de que se servía el Santo, dio lugar a un prodigio que mostró su gracia especial para el hallazgo de las cosas extraviadas.

Aconteció que un joven novicio no tuvo espíritu suficiente para continuar en la religión. Cansado ya de la vida religiosa, como en aquellos tiempos no había imprenta, vio en la celda de San Antonio un libro precioso, lo tomó ocultamente y huyó del monasterio con el estimable códice. Condolido el Santo, más por la misma pérdida de tan necesario libro, púsose en oración, pidiendo a Dios la gracia de que le tocase el corazón del fugitivo y le restituyese a él el tesoro que con tanto trabajo se había procurado.

Dios escuchó prontamente la confiada plegaria de San Antonio; y así, pocas horas después, entró el joven y tentado novicio en la celda del fiel siervo de Dios, echóse a sus pies, confesando con muchas lágrimas su culpa e inconsideración temeraria, y le restituyó su libro. Refirió que, al ir a pasar un puente, se le ofreció la visión de un hombre de terrible aspecto, el cual, amenazándole, le mandó que inmediatamente restituyera el Salterio o el manuscrito rabado. Lleno San Antonio de infinito agradecimiento a Dios, perdonó al fugitivo su locura, le volvió a recibir en el noviciado, donde nunca más volvió a tener semejantes tentaciones, y tuvo el consuelo de verle proceder desde entonces como un ejemplo vivo de santidad en la Comunidad. San Antonio le halló la vocación religiosa.

De modo que San Antonio recobró el libro o códice del Salterio, y el novicio halló la vocación religiosa que había perdido, la gracia y la paz de corazón que había de reinar siempre en su alma. He aquí por qué le invocamos con toda confianza a San Antonio como Abogado de las cosas perdidas.


Del libro "Milagros de San Antonio" de Fray Antonio Corredor García

UNA EXCOMUNIÓN INVÁLIDA, UN CISMA INEXISTENTE, I


INTRODUCCIÓN

EL DOGMA SE DEFIENDE CONSERVANDO LA SANTA MISA DE SIEMPRE

MONS. LEFEBVRE Y LOS "LEFEBVRISTAS"

Hace diez años, su Excelencia Monseñor Lefebvre, en su octogésimo tercer año de vida, sintiendo aproximarse la hora de su muerte, consagró cuatro obispos sin esperar el mandato pontificio (prometido en el curso de las extenuantes tratativas, pero siempre diferido o sometido a condiciones) con el fin de permitir la supervivencia de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Congregación de gran mérito fundada por él en noviembre de 1970 a pedido de un grupo de seminaristas franceses para la conservación de la sana doctrina católica, de los seminarios que se inspiraban en esta última y de la Santa Misa de rito tridentino. A consecuencia de ese acto, Monseñor, considerado ya como “rebelde” por haber rehusado cerrar la Fraternidad como le había impuesto arbitrariamente el Ordinario local, (Monseñor Mamie), y suspendido “a divinis” por haber igualmente ordenado sacerdotes a los seminaristas que había acogido, fue inmediatamente declarado excomulgado ipso facto bajo la doble acusación de ser desobediente al Papa y cismático.
Con esta excomunión, la Santa Sede puso definitivamente en el destierro a Monseñor Lefebvre y a la Fraternidad que había fundado. Y se hizo el vacío alrededor de los pretendidos “lefebvristas”, clérigos y laicos. Y decimos “pretendidos lefebvristas” porque no existe ni ha existido jamás un “lefebvrismo”. En efecto, no existe una “doctrina” de Monseñor Lefebvre. Se ha intentado y se intenta hacerlo pasar por “cismático” o resueltamente “hereje”, como a todo “excomulgado” que se respete, pero todas estas acusaciones, destinadas a impresionar la imaginación colectiva, son totalmente falsas, como bien lo saben aquellos que han estudiado los hechos.
Monseñor Lefebvre no ha sido jamás el jefe de una secta, nunca ha querido constituir una, no ha sido jamás considerado como el jefe de los “tradicionalistas” en general. Su pensamiento religioso, tal como resulta de sus predicaciones o de sus diversos escritos exegéticos, es absolutamente ortodoxo. Y pleno de un celo ardiente por la verdad católica. Ha sido excluido y perseguido porque quiso mantenerse fiel en la fe y en las obras a la doctrina constante de la Iglesia, sin tener miedo a nadie. Los “lefebvristas” no son otra cosa que católicos fieles al dogma, a lo que la Iglesia ha enseñado casi durante veinte siglos hasta el Concilio Vaticano II excluido. No son tradicionalistas sino fieles a la Tradición, porque la Tradición en el Catolicismo, es justamente la fidelidad al dogma consagrado por el Magisterio de la Iglesia.


UN RITO LITÚRGICO CORROMPIDO


El que quiera ser fiel al dogma, en obediencia al principio de salvación enunciado por nuestro Señor Resucitado: “Se fiel hasta la muerte y Yo te daré la corona de la vida” (Apoc. 2, 10), no puede aceptar las novedades destructoras surgidas de Vaticano II y debe, al contrario, dudar de la validez de éste último.
Cimientos ambiguos sobre los cuales pesa una fuerte sospecha de invalidez porque han sido ordenados con una intención ilegítima (el “agiornamiento” = la puesta al día o la modernización, y la apertura al mundo), intención que no ha sido jamás la de la Santa Iglesia; porque esa asamblea se auto-declaró solamente pastoral (y no también dogmática, lo que, al contrario, la hace obligatoria) y por consiguiente titular de un magisterio bastardo; porque, salpicada de graves ambigüedades y errores en la doctrina, comenzando por la definición “ecuménica” de la Iglesia católica (que se rehusa hacer coincidir con la única Iglesia de Cristo) para terminar con la “colegialidad”, de tipo democrático o semi-conciliar y en la libertad de conciencia de tipo liberal-jacobino, es en el “espíritu” de este último Concilio que fue a continuación concebido y realizado el Novus Ordo Missæ, la “Misa de Pablo VI”, pensada sobre el papel para ser teológicamente aceptada por los protestantes herejes, y tan cierto es, que seis de ellos participaron de hecho en su elaboración. Se trata de un rito teológicamente incierto, necesariamente ambiguo, ya que no debía desagradar a los herejes.


EL PUEBLO "CELEBRANTE"


No obstante las correcciones aportadas a la primera edición escandalosa de 1969, luego de las críticas indignadas y documentadas de teólogos y especialistas, confirmadas por los Cardenales Bacci y Ottaviani, se nota igualmente en el texto definitivo de 1970, la presencia de conceptos protestantes (y por lo tanto heréticos). Ante todo, la tendencia a equiparar el sacerdocio de los eclesiásticos y el de los fieles, introduciendo a estos últimos en la celebración del Santo Sacrificio de tal forma que, de hecho, se procede a realizar esta “concelebración” del sacerdote y del “pueblo” condenada en su tiempo muy claramente por Pío XII en la Encíclica Mediator Dei. En consecuencia, el ministro de la Eucaristía no es más exclusivamente el sacerdote (como ha sido enseñado y definido por el Magisterio a lo largo de los siglos); el ministro, al contrario, pasa a ser todo el “Pueblo de Dios”, el cual “hace subir a Dios las plegarias de toda la familia humana”, como si ejerciera una especie de mediación sacerdotal respecto de la humanidad toda entera (por lo tanto, inclusive los no católicos, incrédulos, ateos).
Es así pues, que la Santa Misa, plegaria “sacerdotal” del “pueblo de Dios”, adquiere una significado ecuménico en el sentido del Vaticano II que es heterodoxa: el “Pueblo de Dios” tiende a identificarse con la humanidad, realizando así la unidad del género humano, ya que la Santa Misa pasaría a ser ¡un momento culminante!
En ese rito se tiene, por consiguiente, una depreciación del ministerio del sacerdote y una concepción errónea del sacerdocio común de los fieles, porque el sacrificio expiatorio celebrado por el oficiante es concebido como celebrado por el pueblo, “único que (...) goza de un verdadero poder sacerdotal, mientras que el clérigo obra únicamente por delegación que le es otorgada por la comunidad”, según la tesis herética condenada por Pío XII en “Mediator Dei”. El texto en el que esto aparece más claramente es el famoso art. 7 de la Institutio del Novus Ordo 1970, en el cual se ha osado escribir: “In Missa seu Cena dominica populus Dei in unum convocatur, sacerdote præside personamque Christi gerente, ad memoriale Domini seu sacrificium eucharisticum celebrandum”, es decir, “En la Misa o Cena del Señor, el pueblo de Dios está reunido en común, bajo la presidencia del sacerdote, que actúa en el lugar de Cristo, para celebrar el memorial del Señor o sacrificio eucarístico”.
Entonces: 1) el oficiante, representando la persona de Cristo, es sólo presidente de la Asamblea, como si fuera un ministro protestante, ya que 2) es la Asamblea la reunida para “celebrar” el memorial del Señor (contra toda la Tradición de la Iglesia). Por otra parte: 3) el memorial del Señor es llamado “sacrificio eucarístico”, pero no “propiciatorio” (lo que habría desagradado a los protestantes). En consecuencia no se está completamente seguro de que el texto pretende expresar la idea de “sacrificio expiatorio”, como ésta es demandada de manera perentoria por el dogma de la fe.


UNA "PRESENCIA REAL" AMBIGUA


Y esto no termina, pues el resto del párrafo hubiera debido recordar el dogma de la transubstanciación, que – al contrario – no es mencionado jamás (los protestantes lo niegan), y es substituido por una ambigua “presencia real”. El texto continúa, de hecho, como sigue: “es para esta asamblea local de la Santa Iglesia que es eminentemente válida la promesa de Cristo: «donde dos o tres están reunidos en Mi Nombre, Yo estoy en medio de ellos” (Mt. 18,20). De hecho en la celebración de la Misa, durante la cual se perpetúa el sacrificio de la Cruz (n.b. “se perpetúa”; ¿pero se renueva también? N. de T.), Cristo está realmente presente en la asamblea misma, reunida en su nombre, en la persona del ministro, en sus palabras y además de manera sustancial y permanente bajo las especies eucarísticas”. Y aquí se ve que la “presencia real” ya no está reservada a la sola presencia que resulta de la transubstanciación, sino ampliada a la “presencia” no sacramental de Cristo en la “asamblea”, en la “persona del ministro”, en “sus palabras”, y que la presencia misma “de manera substancial y permanente” bajo las especies eucarísticas depende, si nos atenemos al texto, no de la transubstanciación (de la que no se habla), sino del hecho de que la asamblea se reúne “en el nombre” de Cristo.Todo esto, ¿no recuerda la consubstanciación de los herejes luteranos que niegan, como sabemos, que la Santa Misa renueva realmente el sacrificio expiatorio de N. Señor en el Calvario? La ausencia de referencia a la transubstanciación permite entonces comprender por qué han sido sacados todos los signos tradicionales de la fe en la presencia real de Cristo en la hostia consagrada: desde el dorado interior de los vasos sagrados hasta la recepción de rodillas de la Santa comunión, etc...


UN NUEVO TIPO DE "FE"


En las invocaciones y plegarias de la Santa Misa, la Santísima Trinidad ha desaparecido (los protestantes liberales no la quieren; los judíos y musulmanes la detestan), a excepción obligada del Credo; la Santísima Trinidad es reemplazada por un anónimo ¡“Dios del Universo” que puede ser el Dios de cualquier religión inclusive “laica”! La inserción, en la llamada “liturgia de la Palabra”, de un pasaje del Antiguo Testamento al lado de las Epístolas y el Evangelio, aparece como una disposición antojadiza. Se sabe, en efecto, que casi nunca el oficiante logra dominar en su homilía una materia tan vasta, y que, por lo demás, ésta es saltada a pie juntillas, teniendo relativo a la justicia o a la política. Este tipo de homilía, en adelante bien establecido, hace figura de estereotipo al punto de hacer envidiar a los católicos la plegaria del viernes de los musulmanes (para los cuales la religión y la política son la misma cosa).
Como lo ha subrayado en numerosas ocasiones Monseñor Lefebvre, el nuevo rito es una “corrupción de la verdadera Santa Misa católica. ¿Cómo un rito de este tipo que, precisamente a causa de su carácter contaminado y “corrompido” no desagrada a los protestantes herejes ni a los no cristianos, podría pues, convenir más a los católicos? ¿A cuáles católicos podría gustar? Una Misa que prácticamente es también a menudo inválida y engaña a los fieles porque muchos de los sacerdotes que la dicen profesan en lo sucesivo la fe que les ha sido enseñada en los seminarios actuales o que han absorbido en su ambiente podrido de liberalismo y modernismo; una fe que no es más con certeza la fe católica, sino un nuevo tipo de fe, ecuménico, que conservando vestigios de la fe católica, es en realidad una fe sincretista y veteada de herejía. Fe que se reduce a los cultos de la humanidad y del diálogo con el error, cultos que dejan de lado el debido a la Santísima Trinidad cuando no lo han resueltamente reemplazado.
Un rito litúrgico corrompido hace correr graves peligros a las almas de aquellos que lo frecuentan, y por consiguiente, esta “misa” ha sido ciertamente uno de los frutos más amargos del Vaticano II. Pero toda la Catolicidad oficial, que sobrevive bajo el signo de la ambigüedad y de repetidas infidelidades (aún si no son unánimes) muestra los signos de un cuerpo gravemente enfermo y en todas partes las sociedades y naciones, no hace mucho cristianas, afligidas por una fuerte desnaturalización, por un espíritu rebelde, por todos los vicios y corrupciones, seducidas por las falsas religiones y las sectas más diversas, son desde ahora, invadidas sin tregua por los musulmanes. (Continuará)

sábado, 5 de junio de 2010

UNA BUENÍSIMA REPLICA


Esta es la contestación que le da Eduardo García Serrano, en el programa “El gato al agua” de “Intereconomía” a la Señora Consejera de Sanidad Catalana, tras realizar unas declaraciones, aconsejando a los menores la práctica del sexo oral y la masturbación.


Desde aquí todo nuestro reconocimiento a Don Eduardo por sus valientes y clarísimas palabras en contra de tanta perversión.


Para ver el video pinchar en la imagen

REHABILITACIÓN DE MONS. LEFEBVRE


Según informa el blog italiano Messainlatino, comienzan a circular numerosos rumores en torno a la futura rehabilitación eclesial del arzobispo francés Marcel Lefebvre (en la foto), fundador de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), quien fue excomulgado por el Papa Juan Pablo II en 1988, al proceder éste a la ordenación de cuatro obipos sin contar con el visto bueno de Roma. Dicho decreto de excomunión quedó sin efecto recientemente después de que el Papa Benedicto XVI así lo decidiera.

Messainlatino apunta que son varias las razones que han disparado estos rumores. Por un lado, la rehabilitación oficiosa del teólogo Romano Amerio (llevada a cabo este año por L´Osservatore Romano) que era conocido por sostener tesis cercanas a las de monseñor Lefevbre. En segundo lugar, la inminente publicación de una nueva biografía del prelado francés. Y, en tercer lugar, el interés por la figura de este arzobispo y su obra aumentan fuera de los círculos hasta ahora habituales, y se extienden cada día más en diversos ámbitos católicos, son los factores que están contribuyendo a estas habladurías.

Sea como fuere, la figura de monseñor Lefebvre, ha merecido y merece una especial atención en el seno de la Iglesia Católica, sobre todo, a medida que aumenta la crisis en la que, lamentablemente, nos encontramos actualmente. Suenan, por tanto, cada vez más proféticas sus palabras y los avisos que lanzó en muchos de sus escritos, homilías, conferencias y enseñanzas que, hoy en día, y varios años después de su muerte, sus hijos continúan transmitiendo, a tiempo y a destiempo. Desde luego, su figura no pasa inadvertida y no deja a nadie indiferente. El tiempo y la autoridad de la Iglesia dejarán las cosas en su sitio. Al menos, en esta tierra.

Fuente "Sector Católico"

miércoles, 2 de junio de 2010

PRODIGIOS EUCARÍSTICOS


CURACIÓN PRODIGIOSA DE UNA ENFERMA

En San Luis, pueblo no muy distante de Mahón, vivía una pobre viuda llamada Juana Carmona Vicent, que ejerció un verdadero apostolado entre la gente ruda del pueblo.

A los cincuenta y nueve años de edad, le sobrevino una grave dolencia de estómago, que no le permitió alimentarse más que con caldo de pescado, y después de veinte años de sufrimiento, aún se agravó su estado a consecuencia de un aire que la dejó notablemente encorvada, sin poder enderezarse ni mirar al Cielo.

Corría el año 1880, y la pobre mujer hacía ya ocho meses que estaba en cama sin poderse mover de ella. Con motivo de acercarse la festividad del Curpus Christi, sintió en su alma gran fe y confianza de que el Señor la podría curar. Rogó, pues, a los vecinos la bajaran a la puerta de la calle cuando pasase la procesión, e hizo suplicar al sacerdote que llevaba el Santísimo Sacramento que, al estar junto a ella, le acercase un poco la Custodia para adorar a su buen Jesús en la Hostia Sacrosanta.

Presente estaba todo el pueblo, compadecido del triste estado de la pobre enferma, y he aquí que en el momento mismo de dirigirse el sacerdote con la Sagrada Forma hacia la puesta de la casa donde yacía la enferma, con gran sorpresa y admiración de la muchedumbre, se verificó el instantáneo prodigio de quedar completa y radicalmente curada de su doble enfermedad, siendo testigos de tan gran maravilla todo el pueblo y el señor cura párroco, don Pedro Pons Bauzá, que llevaba el Santísimo Sacramento.

Vivió todavía diez años sin experimentar el más mínimo dolor. Durmió, por fin, el sueño de los justos en 1890, a los noventa de su edad.

(Prodigios Eucarísticos, P. M. Traval, S.J.)


Del libro "Prodigios Eucarísticos" de Fray Antonio Corredor O.F.M.

viernes, 28 de mayo de 2010

MES DE MAYO, MES DE MARÍA


DULZURA DE MARÍA

Eres para mí, Madre mía, un tesoro de dulzura. Tu corazón se inclina siempre hacia mí, a pesar de tanta miseria como me rodea... Tus oídos me escuchan siempre, cuando te llamo... Tus labios tienen mieles para mí... Tus ojos me envuelven es esa mirada de Madre tan digna de Tí... Las amarguras de la tierra y del alma, encuentran en Tí, Madre mía, no sólo un dique, sino un remedio.

Madre de Aquel que es dulzura de los cielos, has inundado la vida de consuelo... Sin Tí, Madre mía, la vida sería dura y amarga y triste, como lo es un hogar sin madre, en el que no hay caricias para los pequeñuelos... ¡Madre mía! Tú has suavizado mi vida, Tú la has llenado de dulzura al llenarla de consuelos y esperanzas...


MARÍA, REFUGIO DE PECADORES

Es para mí, Madre mía, este título uno de los que más te honran y más me consuelan... Pienso, al evocarte con él, que tu maternal compasión te hizo olvidar las torturas del Calvario, causadas por los pecadores, y que las has convertido en mieles para tus pobres hijos...

¡Qué profundo y regalado consuelo! Ya el demonio, el infierno y el pecado no podrán atemorizarme ni desesperarme... ¿Quién me separará de tu maternal regazo? ¿Quién podrá arrancarme de tus brazos? ¿Quién se atreverá conmigo, Refugio mío, amparo de este pobre pecador? ¡Oh, Madre mía, qué confianza grande tengo en tu protección!...


Propósito. - En las penas y en las tentaciones acógete siempre al amparo de María

"Mes de Mayo brevísimo" del R. P. Juan R. de Legísima, O.F.M.

jueves, 27 de mayo de 2010

SANTA MISA TRIDENTINA EN DAIMIEL (CIUDAD REAL)


El próximo domingo día 30 de mayo, Fiesta de la Santísima Trinidad , se celebrará (D.m.) la Santa Misa Tridentina en la localidad de Daimiel en la iglesia de los PP. Pasionistas (ermita del Cristo de la Luz) a las 18 H. La oficiará el Rvdo. P. Carlos Mestre Roc, de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X.

lunes, 24 de mayo de 2010

ORACIÓN POR LOS SACERDOTES


Dios Todopoderoso y Eterno, dígnate mirar el rostro de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, y por el amor a Él, ten piedad de tus sacerdotes.

Acuérdate, Dios Misericordioso, que ellos son débiles y frágiles criaturas. Mantén vivo en ellos el fuego de tu amor. Guárdalos cerca de Ti para que el enemigo no prevalezca contra ellos y para que no sean jamás indignos de su sublime vocación.

¡Oh Jesús!, te pido por tus sacerdotes fieles y fervorosos, por tus sacerdotes tibios e infieles; por tus sacerdotes que trabajan cerca de nosotros o en las misiones lejanas; por tus sacerdotes tentados, por tus sacerdotes que sufren la soledad o el abandono; por tus sacerdotes jóvenes, por tus sacerdotes ancianos; por tus sacerdotes enfermos, por tus sacerdotes agonizantes; por las almas de tus sacerdotes que sufren en el Purgatorio.

Especialmente te encomiendo los sacerdotes que me son más caros: el sacerdote que me bautizó, aquellos que me absolvieron de mis pecados; los sacerdotes a cuyas Misas asistí y me dieron tu Cuerpo y tu Sangre en la Sagrada Comunión; los sacerdotes que me enseñaron e instruyeron, que me alentaron y aconsejaron; todos los sacerdotes a quienes me liga una deuda de gratitud.

¡Oh Jesús!, consérvalos cerca de tu Corazón y concédeles abundantes bendiciones por el tiempo y la eternidad. AMEN


Compuesta por el Cardenal Mundelein, Arzobispo de Chicago

viernes, 21 de mayo de 2010

MES DE MAYO, MES DE MARÍA


SANTIDAD DE MARÍA

¡Admirable santidad la tuya, Madre mía! Predestinada para ser en la tierra madre del Santo de los Santos, de la Santidad misma, ¡de qué dones, gracias, carismas y virtudes debió de enriquecerte...! Tú fuiste el riquísimo estuche que encerró la inapreciable joya de Jesús... Y si las almas se santifican en el trato con Dios, Tú, Madre mía, Tú "Templo de Dios", "Sagrario del Espíritu Santo", Madre de Dios, ¡qué maravilla de perfección y santidad eres...!

Brota en tu alma, Madre mía, otra fuente de santidad no menos rica. Bien puedes decir: "Mi amado para mí y yo para El!, porque si Dios "te eligió y reeligió", como dice la Iglesia, ¡qué dedicación y consagración la tuya a El...! Tu vida es un continuo acto de amor a Dios esencia y resumen de toda santidad... ¡Santa Madre mía!


MARÍA, REINA

No hay imperio como el tuyo, Madre mía. El cielo y la tierra, los ángeles y los hombres, el mismo Dios, tu Hijo, te obedecen... Vestida del sol, calzada de la luna, coronada de estrellas, a la diestra del mismo Dios, levantas el cetro amable de tu poder... Los hombres jamás pudimos soñarla como Tú...

Eres mi Reina, Madre mía, por todos los títulos... Los tienes todos a mi veneración y cariño. ¿Hay poder, y belleza y bondad y benignidad como la tuya? ¡Qué grato vivir bajo tu cetro! Mi alma y mi vida, como si no tuvieses tantos títulos a su veneración y afecto, te eligen su Reina por aclamación... ¡Reina y Madre mía! ¡Vasallo e hijo tuyo!

Propósito.- Haz frecuentes actos de presencia de Dios y aclama a María por Reina tuya.

"Mes de Mayo brevísimo" del R. P. Juan R. de Legísima, O.F.M.