OREMOS PARA QUE EL SANTO PADRE CONSAGRE RUSIA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, TAL Y COMO LO PIDIÓ LA SANTÍSIMA VIRGEN EN FÁTIMA

Monseñor Marcel Lefebvre

"... sin ninguna rebelión ni amargura ni resentimiento, proseguiremos nuestra obra a la luz del Magisterio de siempre convencidos de que no podemos rendir mayor servicio a la Iglesia, al Papa y a las generaciones futuras. Y seguiremos rezando para que la Roma actual infestada de modernismo llegue a ser otra vez la Roma Católica..."

Ramiro de Maeztu

"Venid con nosotros, porque aquí, a nuestro lado, está el campo del honor y del sacrificio; nosotros somos la cuesta arriba, y en lo alto de la cuesta está el Calvario, y en lo más alto del Calvario, está la Cruz."

"Vosotros no sabéis por qué me matáis, pero yo sí sé por lo que muero, para que vuestros hijos sean mejores que vosotros"

lunes, 16 de agosto de 2010

LA PRIMAVERA DEL POSTCONCILIO


NO TODO ES LA MISA

Que el Motu Proprio Summorum Pontificum, que cumple ahora tres años, fue un avance, es cierto. Que no ha resuelto todos los problemas, es más cierto todavía. Ahí está para demostrarlo el caso del arzobispo de París y presidente de la Conferencia Episcopal Francesa.

El Cardenal Vingt-Trois ha llegado a celebrar solemnemente la Santa Misa Tridentina, pero más como vestigio (al modo de Juan Pablo II) que como derecho (al modo de Benedicto XVI). Y, de hecho, se han filtrado su incomodidad y protesta a Roma por la profusión de fieles que piden el rito de San Pío V. Se le atribuye, incluso, una expresión: que el Motu Proprio ha enmerdé (no hay que traducirlo, ¿verdad?) el panorama de la Iglesia en Francia, paradisiaco como todo el mundo sabe.

Estos prelados siguen sin comprender que el problema de fondo no es litúrgico, sino teológico. Si no, ¿quién entiende que el pasado 3 de marzo, nada menos que Domingo de Pasión, el Cadenal Vingt-Trois invitase a predicar en la Catedral de Notre Dame a un rabino, Rivon Krygier, para que diese una conferencia cuaresmal? Uno abre los Evangelios y se encuentra a los Apóstoles predicando en las sinagogas (con resultado poco ecuménico para sus costillas, por cierto). Ahora es al revés.

El caso es que un grupo de fieles, católicos, no judíos, se pusieron a rezar el rosario como desagravio en pleno acto de confraternización, y fueron acallados por otros prelados asistentes... y por el órgano. Tuvieron que salir y finalizar la oración en la calle, rodeados por la policía. Dentro, Krygier proclamaba cualquier cosa que fuese, menos la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo.

L. Pintas

Revista "Tradición Católica" Nº 227, mayo-junio 2010

No hay comentarios:

Publicar un comentario