Oh Creador inefable, que de los tesoros de vuestra sabiduría designasteis tres jerarquías de ángeles y con admirable orden las colocasteis sobre el cielo empírico, y distribuisteis con suma elegancia las partes del universo: Vos, que sois llamado verdadera fuente de luz y de sabiduría y principio sobreeminente, dignaos derramar sobre las tinieblas de mi inteligencia un rayo de vuestra claridad que disipe la doble oscuridad en que he nacido, a saber, el pecado y la ignorancia. Vos, que hacéis hablar las lenguas de los niños, instruid mi lengua e infundid en mis labios la gracia de vuestra bendición. Dadme agudeza para entender, capacidad para retener, moderación y facilidad en aprender, sutileza en interpretar y gracia abundante en el hablar. Ilustrad mis conocimientos, dirigid mis adelantos, completad mis éxitos. Vos, que sois verdadero Dios y verdadero hombre, que vivís y reináis por lo siglos de los siglos. AMÉN
EL GRAN JUICIO: LA HISTORIA DE UN HOMBRE QUE SE CREÍA JUSTIFICADO
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*Había una vez un hombre. Un hombre bueno. O al menos, eso pensaba él.*
*Era un hombre que creía. Creía con una fe inquebrantable. Creía, con toda
la ...
Hace 11 horas
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