OREMOS PARA QUE EL SANTO PADRE CONSAGRE RUSIA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, TAL Y COMO LO PIDIÓ LA SANTÍSIMA VIRGEN EN FÁTIMA

Monseñor Marcel Lefebvre

"... sin ninguna rebelión ni amargura ni resentimiento, proseguiremos nuestra obra a la luz del Magisterio de siempre convencidos de que no podemos rendir mayor servicio a la Iglesia, al Papa y a las generaciones futuras. Y seguiremos rezando para que la Roma actual infestada de modernismo llegue a ser otra vez la Roma Católica..."

Ramiro de Maeztu

"Venid con nosotros, porque aquí, a nuestro lado, está el campo del honor y del sacrificio; nosotros somos la cuesta arriba, y en lo alto de la cuesta está el Calvario, y en lo más alto del Calvario, está la Cruz."

"Vosotros no sabéis por qué me matáis, pero yo sí sé por lo que muero, para que vuestros hijos sean mejores que vosotros"

martes, 18 de junio de 2013

SOBRE EL LIMBO DE LOS NIÑOS

Las madres que abortan voluntariamente, además de privar a su hijo de la vida temporal, le privan de la visión eterna de Dios
Sobre la visión de Dios añadimos que no siendo connatural al hombre, su privación no conlleva necesariamente el dolor de los sentidos y la pena de fuego. Por ello, los niños muertos sin el bautismo, aunque no serán admitidos a la visión de Dios, sin embargo gozarán de Dios en cierta medida porque lo conocerán por medio de la luz de su razón y lo amarán con amor tierno, como el autor de su ser y el dispensador de todos los bienes. La razón de esta doctrina se deriva de este gran principio: que el hombre, considerado en sí mismo y en el estado de naturaleza pura, diferente del hombre caído a consecuencia del pecado, tanto como difiere el que está desnudo de aquel que le ha despojado de sus insignias y de sus prerrogativas por un castigo y una degradación merecidos. Por consecuencia, todo hombre que tiene el uso de razón y de la libertad está predestinado a la vida eterna y posee realmente las aptitudes y lo medios para conseguir esta sublime recompensa. Si no la obtiene, sentirá un dolor enorme, habiendo perdido por su culpa el bien que debía ser su patrimonio y su corona; pero los niños muertos sin el bautismo no poseen el germen de la gloria; no han podido nunca entrever esta recompensa; su espíritu, que no ha sido iluminado por el bautismo, no posee ninguna disposición, ninguna aptitud que lo prepare para la visión de las cosas sobrenaturales, al igual que un animal no tiene capacidad de ser iluminado por las luces de la razón y de captar las verdades matemáticas y especulativas; es pues una inconsecuencia el admitir que sufrirán por la privación de un bien al que, por naturaleza, no estaban destinados. Estos niños muertos sin el bautismo no serán separados de Dios totalmente: estarán unidos a Él en el sentido de que alcanzarán su fin natural y verán a Dios en la medida que es posible verlo por la intermediación de los seres exteriores, en cuanto Él se revela a través de las maravillas y la armonía de la creación. ¡Preciosa doctrina que concilia a la vez la justicia y la bondad divinas, dulce consuelo para las madres cristianas que lloran a sus hijos muertos en un accidente de la naturaleza, sin ser regenerados por el sacramento de la Redención! *

Esta doctrina es perfectamente compatible con la del Concilio de Florencia, que repite textualmente las palabras del Concilio II de Lyon: Illorum autem animas, qui in tamen disparibus puniendas (las almas de aquellos que mueren en pecado mortal o solamente con el original, inmediatamente bajan al infierno, pero son castigadas con penas dispares)

1º La palabra Infierno debe entenderse genéricamente como lo que no es el cielo, y los niños no están en el cielo.

2º Los niños sólo sufren la pena de daño, la privación de Dios, pero no la de sentido. (Concilio Ecuménico de Florencia, Decretum pro Graecis, Bula Laetentur coeli, Denz. 693. Concilio II de Lyon, Dnz. 464)

Del libro “El fin del mundo y los misterios de la vida futura” de Charles Arminjon

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