
¿Se recrudece la situación de los cristianos en Marruecos?... En el mes de marzo pasado se encendieron las alarmas porque decenas de cristianos fueron expulsamos del reino alauita por "perturbar la fe de los musulmanes".
Entre los expulsamos se encuentra un religioso franciscano de nacionalidad egipcia, el P. Rami Zaki. Su detención tuvo lugar durante la Cumbre que la Unión Europea y Marruecos celebraban ese fin de semana en la ciudad española de Granada. Coincidió también con la estancia de su obispo en España, Monseñor Agrelo, obispo de la diócesis de Tánger, quien cree que en esta diócesis "nunca había sudo expulsado nadie por motivos religiosos". Según Monseñor Agrelo entre los más de cuatro millones de habitantes de la diócesis no debe haber más de 2000 o 2500 católicos. Y afirma que no es posible tener un censo de esta comunidad, pues "sólo los musulmanes pueden ser marroquíes".
Ni el obispo ni el nuncio apostólico, Monseñor Antonio Sozzo, han debido recibir ninguna explicación oficial sobre la expulsión del sacerdote franciscano ni de otros misioneros, la mayoría evangélicos. Todos están acusados de "perturbar la fe de los musulmanes", delito de proselitismo, castigado en la ley marroquí con una pena de seis meses a tres años de prisión, que no ha sido aplicada por haberse procedido a la expulsión. Ciertamente esta medida es menos drástica que las violentas persecuciones que los cristianos sufren cada día en otros países de confesión musulmana, pero malo es que en países como el de Marruecos, hasta ahora de mayor tolerancia, comiencen a darse estos hechos.
(Esta es la tolerancia que practican nuestros hermanos los musulmanes con nosotros)
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