
Nuestro Señor quiere sacerdotes católicos iguales a como Él mismo los hizo. El Papa no puede no querer sacerdotes católicos. Por ello estoy persuadido de que seguimos profundamente unidos a Nuestro Santo Padre el Papa y a la Iglesia. Lo que la Iglesia ha querido durante veinte siglos, el Papa no puede no quererlo. Es imposible. Es, pues, completamente falso el decir que nos arriesgamos a convertirnos en una secta o hacernos cismáticos. Muy lejos de esto, somos los que más unidos están a Nuestro Santo Padre el Papa y a la Iglesia Católica. (Un Evêque parle, 1975, t. II, p. 47)
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