OREMOS PARA QUE EL SANTO PADRE CONSAGRE RUSIA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, TAL Y COMO LO PIDIÓ LA SANTÍSIMA VIRGEN EN FÁTIMA

Monseñor Marcel Lefebvre

"... sin ninguna rebelión ni amargura ni resentimiento, proseguiremos nuestra obra a la luz del Magisterio de siempre convencidos de que no podemos rendir mayor servicio a la Iglesia, al Papa y a las generaciones futuras. Y seguiremos rezando para que la Roma actual infestada de modernismo llegue a ser otra vez la Roma Católica..."

Ramiro de Maeztu

"Venid con nosotros, porque aquí, a nuestro lado, está el campo del honor y del sacrificio; nosotros somos la cuesta arriba, y en lo alto de la cuesta está el Calvario, y en lo más alto del Calvario, está la Cruz."

"Vosotros no sabéis por qué me matáis, pero yo sí sé por lo que muero, para que vuestros hijos sean mejores que vosotros"

viernes, 16 de marzo de 2012

VERGONZOSA CAMPAÑA

Esto es la, vergonzosa, campaña de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española, para el día del seminario de este año 2012. Esto es la desacralización, humanización y destrucción del sacerdocio católico por parte de sus guardianes. Esto es la victoria del Luteranismo dentro de la misma Iglesia Católica, dejando al Sacerdocio Ministerial como una especie de ONG, con trabajo fijo, y ensalzando el sacerdocio común de todos los bautizados, nombrando a diestro y siniestro “ministros extraordinarios”. (Esto último no se refleja en el video, pero es una triste realidad, que creo que viene a cuento)

Aquí les dejo el pastelito…




EN LA TIERRA NO HAY DIGNIDAD ALGUNA SUPERIOR AL ORDEN SACERDOTAL

Enseñarán, pues en primer lugar a los fieles, cuán grande es la nobleza y superioridad de esta institución, si consideramos su grado supremo, esto es, el Sacerdocio. Porque, siendo los obispos y los sacerdotes como mensajeros y ciertos órganos de Dios, que en nombre suyo enseñan a los hombres la divina ley y el modo de ordenar la vida, y representan en la tierra la persona del mismo Dios, es evidente ser tan grande su ministerio que no se puede imaginar ninguno más elevado. De modo que con razón son llamados, no sólo ángeles, sino también dioses, por tener en este mundo la virtud y el poder de Dios inmortal.

Y aunque en todo tiempo han gozado de la mayor dignidad, sin embargo, los sacerdotes del Nuevo Testamento exceden muchísimo en honor a todos los demás; porque la potestad que se les ha conferido, así de consagrar y ofrecer el cuerpo y la sangre de nuestro Señor, como de perdonar los pecados, excede también a la razón e inteligencia humana: mucho menos puede hallarse en la tierra algo igual o semejante a ella.

(Catecismo Romano del Concilio de Trento, parte II, capítulo VII – 2)

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