OREMOS PARA QUE EL SANTO PADRE CONSAGRE RUSIA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, TAL Y COMO LO PIDIÓ LA SANTÍSIMA VIRGEN EN FÁTIMA

Monseñor Marcel Lefebvre

"... sin ninguna rebelión ni amargura ni resentimiento, proseguiremos nuestra obra a la luz del Magisterio de siempre convencidos de que no podemos rendir mayor servicio a la Iglesia, al Papa y a las generaciones futuras. Y seguiremos rezando para que la Roma actual infestada de modernismo llegue a ser otra vez la Roma Católica..."

Ramiro de Maeztu

"Venid con nosotros, porque aquí, a nuestro lado, está el campo del honor y del sacrificio; nosotros somos la cuesta arriba, y en lo alto de la cuesta está el Calvario, y en lo más alto del Calvario, está la Cruz."

"Vosotros no sabéis por qué me matáis, pero yo sí sé por lo que muero, para que vuestros hijos sean mejores que vosotros"

martes, 4 de febrero de 2014

NUESTROS MÁRTIRES

Padre Eladio López Ramos, Sacerdote de los Sagrados Corazones 
Ejercía su ministerio en la madrileña iglesia de Cristo Rey; nacido en Lacoro (Ourense) en 1904, tenía 31 años cuando lo mataron en Madrid el 8 de agosto de 1936. Tenía un hermano sacerdote en la misma congregación y una hermana religiosa. Profesor de niños en Madrid, en febrero de 1936 ingresó en la Cartuja "Aula Dei" de Zaragoza, pero por falta de salud volvió a Madrid. Al estallar la revolución, se refugió en una pensión, declarando que era sacerdote y que estaba dispuesto a realizar el sacrificio de su vida, si el Señor se lo pedía. La dueña era católica practicante, pero tenía a su servicio a una muchacha que decía que a los sacerdotes había que matarlos a todos, y que denunció al padre Eladio a milicianos de un Ateneo Libertario (CNT) que se presentaron el 7 de agosto en la pensión preguntando por los tres sacerdotes que había en ella. Se los llevaron y los dejaron en libertad, de momento, pero volvieron por ellos al día siguiente. Cuando fueron a su habitación, el Padre Eladio confesó llanamente que no tenía documentación y que era sacerdote, que podían hacer con él lo que quisiesen. Esa misma noche fue condenado a muerte y fusilado, apareciendo su cadáver en la mañana del día 8 de agosto de 1936. Fue reconocido por su Superior Provincial, en el Depósito Judicial.

Padre Teófilo Fernández de Legaria Goñi, Sacerdote de los Sagrados Corazones
Mártir en El Escorial el 11 de agosto de 1936. Natural de Torralba del Río (Navarra), nació el 5 de julio de 1898. Profesó el 1 de septiembre de 1916. Ordenado sacerdote el 22 de septiembre de 1923, en Santander. Por sus excelentes cualidades fue enviado a estudiar en Roma, donde alcanzó el grado de doctor en Sagrada Teología, en la Pontificia Universidad Gregoriana, en julio de 1925. A los 28 años era vice-rector del Colegio en Madrid. Dos años después era ya el Superior del mismo, alternando sus múltiples ocupaciones con la dirección espiritual de las Asociaciones de Licenciados y Doctores y la de San Cosme y San Damián. Al mismo tiempo lograba la Licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca.

Se distinguió de modo especial en la defensa de los derechos de la Iglesia Católica en los difíciles años de la República española, promoviendo la Hermandad de San Isidoro de Sevilla. En agosto de 1935 fue nombrado Superior y Director del Escolasticado de la Congregación en El Escorial. Durante su breve Superiorato dejó un recuerdo imborrable entre sus alumnos. Su paso por el escolasticado fue una gracia especial. Su actividad fue increíble; su celo, extraordinario, inculcando en los alumnos una veneración y amor grandes hacia el sacerdocio.

Al producirse en julio el Alzamiento nacional estaba en El Escorial con profesores y jóvenes estudiantes. Convirtió la Casa en hospital de sangre, quedándose él como director del hospital y los profesores y jóvenes como enfermeros. Ante el peligro que corrían, a los pocos días se llevaron a Madrid, en camiones, a los profesores y estudiantes.

El se quedó cuidando la casa con cuatro Hermanos legos, ya de edad. A los tres días llegó un miliciano con heridos, y reconoció al P. Teófilo, por haber recibido de él muchos favores en Madrid, siendo Superior del Colegio. Lo denunció y exigió que desapareciese de la Casa. Aquella misma noche vinieron con dos coches y mientras cenaba él con médicos y enfermeros se lo llevaron, pistola en mano. Sin juicio alguno, fue conducido a las afueras de El Escorial, a tres kms., y en el lugar llamado "La Piedra del Mochuelo", después de haberle dejado rezar y escribir unas líneas a su madre, lo fusilaron por la espalda mientras iba a ponerse en el paredón. Su cuerpo, con el de otros tres sacerdotes de El Escorial, que asesinaron minutos después, apareció al día siguiente, en dicho lugar. Fue inhumado en el Cementerio de San Lorenzo de El Escorial. Tenía 38 años de edad.

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