
MARÍA, MADRE DE DIOS
Es el mejor, el más excelso de tus títulos... Dijiste Tú, Madre mía, que te llamarían "bienaventurada todas la generaciones"... ¡Cómo se apiña en torno tuyo el mundo entero, el mundo del dolor, sobre todo...! También yo he pecado...; sufro...
¿Por qué, Madre mía, el mundo entero acude a Tí...? ¡Porque eres Madre del mismo Dios...! La carne y la sangre de Jesús son tu carne y sangre virginales... Jesús es hijo tuyo, te debe la vida de su cuerpo... Por eso Tú eres mi vida, que me has dado a Jesús... ¡Vida mía, Madre mía...!
MARÍA, MADRE DE LOS HOMBRES
La primera y natural condición de una madre es amar, amar mucho a sus hijos...¡Cuánto me has querido, Madre mía, pues por mi amor has sacrificado a Jesús, tu Hijo amadísimo...! Tu amor lleva, pues, el sello de lo inequívoco, el sello del sacrificio...
Tengo en el cielo una Madre de cuyo poder no puedo dudar: es Madre de Dios...; de cuya bondad no debo dudar: me ha querido hasta el sacrificio de la Cruz... Sus ojos me miran siempre... Su corazón late por mí... Su manto es mi refugio... ¡Madre, Madre mía...!
Propósito.- Invoca a María con verdadero espíritu filial y conságrate a Ella como hijo.
"Mes de Mayo brevísimo" del R. P. Juan R. de Legísima, O.F.M.
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